Tintín o los orígenes marcados

Blas Atheneo

Mucho se ha dicho y se ha escrito acerca de los orígenes del archiconocido reportero belga creado por Georges Remi en 1929 y de sus posibles inspiraciones, así como de las simpatías del padre de la criatura por los movimientos fascistas del periodo de entreguerras de su Bélgica natal, pero ¿cuánto de esto es verdad?

¿Cuánto puede ser descartado como la manipulación política de quién, en post de una ideología pretende adueñarse del símbolo por excelencia de Bélgica y uno de los iconos infantiles de varias generaciones? ¿Cuánto de ello es cierto? ¿Cuánto puede ser utilizado como baza arrojadiza por quién ve en Tintín unos valores caducos que ya no pueden ser transmitidos a las generaciones venideras en un intento de ingeniería social orwelliana?

Los orígenes de Tintín los podemos situar en enero de 1929 en las páginas de Le Petit Vingtième, el suplemento juvenil e infantil que se adjuntaba con el periódico Le Vingtième Siècle, periódico  de clara ideología nacionalista y clerical creado en 1895 inspirándose en la encíclica Rerum Novarum de León XIII y que por la época en la que entró Georges Remi a trabajar era dirigido por el  Padre Norbert Wallez,  de marcada militancia anticomunista, hasta tal punto, que el primer álbum de aventuras que se publicó de Tintín para los jóvenes lectores del periódico trasluce la línea editorial del periódico: Tintín en el País de los Soviets, en el que el reportero viaja a la URSS para enfrentarse a los bolcheviques.

Entre las filas de los integrantes del periódico se encontraba un joven reportero internacional, León Degrelle, quien posteriormente fundaría el partido REX, de clara inspiración fascista, crearía una división SS de voluntarios belgas para luchar en el frente del este durante la Segunda Guerra Mundial, la división 28 SS Freiwilligen-Grenadier-Division “Wallonien”, y que posteriormente en su exilio en España, desde el año 1945 hasta su fallecimiento en Málaga en 1994, llegó a sostener en su libro Tintin, mon copain, que la figura de Tintín estaba inspirada en su figura. Algunos biógrafos de Hergé, pseudónimo con el que Remi firmaba sus cómics, llegó a decir que fue Degrelle quién inspiró, no sólo la figura de Tintín, sino también la carrera de Hergé, puesto que sería Degrelle quién en su estancia en México cubriendo la Guerra de los Cristeros, también conocida como Cristiada, mandó bandes dessinées americanos a la redacción de Le XXiéme Siécle que sirvieron de inspiración a Remi para llevar a cabo su labor creadora. Sin embargo, está afirmación es manifiestamente falsa por dos motivos. Primero, porque Degrelle marchó para México en el verano de del año 29, mientras que Tintín apareció en enero de 1929 y segundo, porque a pesar de que la publicación de Tintín hubiera sido posterior al viaje de Degrelle, no hay que olvidar que Remi tenía una producción anterior a la aparición de la primera aventura de Tintín, como las aventuras de Totor, jefe de abejorros, que contaba las aventuras  de un jefe de escuadrilla scout. Es posible que los bandes dessinées  enviados por el corresponsal en México del periódico sirvieran para acelerar o mejorar la técnica y el estilo de las aventuras de Tintín, sin embargo, es algo difícil de demostrar y de saber.

En cuanto a la afiliación de Remi al partido fascista belga del periodo de entreguerras, Remi colaboró en el diseño y confección de varios carteles electorales del REX. Sin embargo, no hay que juzgar este aspecto con dureza y caer en el presentismo: los movimientos de inspiración fascista del periodo de entreguerras surgieron como respuesta al totalitarismo soviético que amenazaba con engullir a Europa. No hay que juzgar tampoco a todos los movimientos nacional-revolucionarios del periodo de entreguerras con el presentismo típico y tópico del sectario, y equipararlos al nacional-socialismo alemán. A pesar de que eran movimientos radicales y militantes, ni mucho menos se han de juzgar como los culpables de crímenes o políticas antirraciales con los que se les suele a meter a todos estos movimientos europeos en el mismo saco, pues ni todos ellos eran racistas, ni tenían los mismos métodos de lucha política (con todo lo negativo y positivo que la palabra lucha puede encerrar) ni tan siquiera tenían programas económicos y sociales similares, hasta tal punto que la Iglesia Católica condenó y prohibió la militancia de los católicos en algunos de estos movimientos y en otros no, por lo que el hecho de que Remi pudiera militar en el REX no tendría por qué ser indicativo de nada.

Lo que sí que pudiera ser indicativo de algo fue cómo los álbumes que se publicaron durante la guerra y en la postguerra, no eran arribistas ni tomaban posición con los ocupantes y todos ellos tenían un denominador común, el escapismo de la realidad del momento: todos ellos se ubicaban en países lejanos o en búsquedas que obligaba a Tintín a salir de su cotidianeidad en post de un tesoro o de un misterio inca por poner dos ejemplos.

Del mismo modo que se le pudiera achacar a Hergé simpatías fascistas, también otros han hablado de un cierto antijudaísmo que se puede traslucir en apellidos de origen judío o en ciertos rasgos físicos de algunos de sus personajes “malos” (véase el caso de Blumenstein en La Estrella Misteriosa, posteriormente rebautizado en posteriores ediciones con el nombre de Bohlwinkel). Un  antijudaísmo por otro lado, y que hay que aclarar, desgraciadamente bastante extendido en la Europa de primera mitad del siglo XX, y más en la línea de lo que se podría entender como un antijudaísmo tradicional derivado de la historia religiosa cristiana y del achacado deicidio al pueblo judío. En ningún caso se podría hablar de un antisemitismo de índole racial, Tintín no trasluce ni puede dejar en lectores jóvenes ningún tipo de idea negativa ni fascistante o racista. De hecho, en el Cetro de Ottokar se puede ver una clara alusión crítica al Anschluss alemán de Austria, además de la clara alusión a Mussolini y Hitler en el personaje de Müsstler.

A modo de conclusión quería subrayar que Tintín refleja una serie de valores positivos para las futuras generaciones como la abnegación, la amistad, la generosidad, la lealtad, la lucha por la causa justa y la búsqueda de la verdad cueste lo que cueste y que hoy en día son difíciles de ver en los arquetipos y modelos del mundo occidental y que los jóvenes y niños necesitan adquirir y poner en práctica, hoy más que nunca en un mundo en crisis, y qué mejor que haciéndolo de la mano de Tintín, pasando un tiempo que doy fe de ello, añorarán y recordaran con nostalgia en su edad adulta.

Blas Atheneo

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