España despertará

Blas Atheneo

¿Qué ha sido de la España inmortal? ¿Dónde está esa España de santos y soldados que esparció la semilla de la civilización occidental y del humanismo cristiano a lo largo y ancho del orbe, a través de sus guerreros y misioneros?

J. Antonio Primo de Rivera, político español asesinado por la izquierda, manipulado posteriormente por la derecha, y finalmente  amordazado por la censura de la dictadura de lo políticamente correcto del régimen partitocrático actual, instaurado por el dignísimo representante de la dinastía Borbón, sátrapa elegido a dedo por el generalísimo Francisco Franco ( y entiéndaseme bien, generalísimo como general de generales, lo que en estamentos militares de otros países es conocido con el nombre de mariscal), definió a España con la frase poéticamente plástica “España son los almirantes vascos recorriendo los mares en las naves de Castilla”.

Esta frase, a bote pronto naïve  y vacía de significado, encierra los dos elementos que ha de poseer un pueblo para constituirse como nación: la unidad de sus integrantes y una empresa común como elemento cohesionador.  Actualmente en España, no poseemos ni lo uno, puesto que estamos divididos en diecisiete reinos de taifas, ni lo otro, ya que el materialismo ombliguero en el que se halla sumida nuestra sociedad provoca que cada individuo se preocupe única y exclusivamente de satisfacer sus propios placeres, sus propias filias.

En este contexto, cuantísimo me gusta repetir el dicho del vasto refranero español, “más vale ángel inquieto que cerdo satisfecho”. Sólo espero que la época de crisis que golpea en especial a Occidente, no sólo a nivel económico, sino también de valores, traiga consigo más personas dispuestas a cuestionarse el actual estado de cosas que nos ha traído la perversidad del sistema, si no es por propia voluntad de cada uno, por lo menos que ese cuestionarse surja ante la imposibilidad del cerdito de ver saciado su microcosmos consumista.

No pierdo la fe. Tal y como apuntó el insigne filósofo Oswald Spengler, “al final es siempre un pelotón de soldados quien salva la civilización”. No me cabe la menor duda, que en esta época, al igual que en las pretéritas, surgirán en el momento crítico esos trescientos espartanos de las Termópilas, que bien empuñando las armas y las plumas, se alcen con gallardía ante quienes pretendan destruir nuestra rica civilización. Sin duda la casta almogávar de los españoles surgirá.

Hecha está mi declaración de intenciones para mis siguientes artículos que en la medida de lo que permitan mis obligaciones seguiré publicando. Pretenderé ser el martillo que golpee sobre el yunque de las conciencias adormecidas.

Mi agradecimiento personal a P.S.B, editor de Civitas Digital, quien me ha brindado la oportunidad de utilizar este cuaderno de pensamiento como púlpito del foro desde el cual expresar mis ideas para el resto de ciudadanos libres de la “Res-pública”.

 Blas Atheneo

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