Cambio climático: cambio de mentalidad

Tulio

En estos últimos años se ha vuelto a escribir en primera página sobre el llamado Cambio Climático (CC). A pesar de los años transcurridos, aún seguimos debatiendo sobre cuestiones básicas y fundamentales. Además de por motivos puramente científicos, la causa principal de esta recurrente disputa es la política y por tanto económica (¿o al revés…?)

Desde este rincón me gustaría realizar principalmente cuatro puntualizaciones ante otras tantas preguntas:

1. ¿existe realmente el CC?

2. si es así, ¿es producido por la acción del ser humano?

3. ¿cómo nos puede afectar?

4. ¿podemos hacer algo?

1. El cambio de lo que entendemos por clima es algo intrínseco a su propio concepto, ya que en su formación y caracterización intervienen numerosas variables. Por tanto, al hablar de variables damos por hecho el permanente estado de modificación e interacción entre sí de los fenómenos que definen un determinado clima. Lo que sucede actualmente es que estos cambios se están produciendo, no en miles o decenas de miles de años, sino en unos pocos decenios.

2. Desde el inicio de la Revolución Industrial, el hombre ha necesitado obtener energía de los recursos naturales para así mover los innumerables artilugios desarrollados por su inteligencia e innovación para proporcionar comodidad aparte de la humanidad . Así, locomotoras, barcos, coches, máquinas, altos hornos, industrias de todo tipo, etc… fueron haciendo la vida de más cómoda. Como toda gran revolución, tuvo y tiene sus grandes inconvenientes y repercusiones. Dos de ellas sobre el tema que nos toca: las materias primas con las que mover el ingente sistema montado y que tanta comodidad produce a corto plazo son finitas. El segundo gran inconveniente es el que la mayoría de los  productos de desecho de estos artilugios o de los objetos fabricados una vez usados, son difícilmente reutilizables por la propia industria o por la naturaleza.  Suburbios de las grandes ciudades y ríos, lagos y mares se ven cada vez más saturados de basura y contaminantes. El dióxido de carbono, aún existiendo de forma natural en pequeña cantidad en la atmósfera (hace muchos años fue mucho más abundante) es incapaz de entrar a formar parte del ciclo natural. Así se va acumulando y generando una consecuencia física: el llamado efecto invernadero. Han existido oscilaciones muy amplias en la concentración del CO2 a lo largo de la historia y causadas de forma natural. Desde mi punto de vista actualmente la actividad humana acelera esta modificación de la concentración en gases de efecto invernadero.

3. Sería muy largo el mencionar las posibles repercusiones que sobre la naturaleza y por tanto sobre el hombre producen esos cambios. No todos tienen que ser catastróficos y más bien se relacionan con la capacidad de los ecosistemas y de la  Humanidad para adaptarse a las modificaciones.  Muchos de aquellos podrán desaparecer y otros nacerán fruto de condiciones ventajosas. Posiblemente creemos que en unos cuantos decenios habrá migraciones masivas de habitantes de zonas tórridas a climas templados. Poco a poco territorios difíciles de navegar y habitar como el Ártico, Siberia o Groenlandia, podrán ser objeto de colonización de nuevas especies, entre ellas el hombre. Para esos años, o siglos, sería conveniente que se hubiera aprendido mucho más de la interrelación Humanidad-Naturaleza: desde los políticos, científicos al hombre de la calle…

4. También a nivel de calle cada cual formula su opinión, no siempre bien formada. Si el siglo pasado las tres guerras mundiales enfrentaron países, provocaron muertos y acabaron por aunar esfuerzos para su solución, ahora el hablar sobre la existencia o no del CC, sus repercusiones y medidas a tomar está provocando nuevamente reuniones de los países de todo el mundo.  Ésta puede ser una buena consecuencia de ello. Otra: la toma de conciencia desde pequeños de que formamos un todo con la naturaleza y con el resto de la humanidad: cualquier acción por pequeña que sea, produce consecuencias de todo tipo. La tercera consecuencia: permitir a los ciclos biológicos a que se autorregeneren: darle tiempo a la naturaleza  adaptando nuestra actividad a la capacidad de ésta. La cuarta: como decía al principio del artículo, el hombre con su raciocinio es capaz de elaborar artilugios con mejores rendimientos y menor generación de residuos contaminantes. Es el gran reto para la empresa, los políticos y los ciudadanos. No se trata de volver a las cavernas o penalizar al hombre. Consiste en utilizar nuestra inteligencia al servicio de todos y con visión más a largo plazo…

Tulio

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