La regla de oro en las religiones

P.S.B.

Casi todas las religiones, por más separadas que estén geográfica y temporalmente[1], comparten un sustrato moral de especial valor y de parecidos razonables. Es lo que podemos denominar como la “Regla de Oro” de cada religión.[2]

Las semejanzas de estas reglas o principios giran en torno a la idea de reciprocidad, en su dimensión racional y espiritual.[3] Existen ciertamente unos evidentes paralelismos que acercan a todas las religiones a una idea común, como queda patente en el hinduismo (Maha-Bharata 13, 115-22)[4], en el budismo (Udana Varga 5, 18)[5], en el judaísmo (Levítico 19,18)[6], en el confucionismo (Analectas 15,23[7], Lun-Yu XV, 24)[8] y en el cristianismo (Mt 7, 12, Lc 6,31, Evangelio de Tomás 6)[9].

Las principales dificultades se ponen de manifiesto en torno al Islam. El Islam no suscribe la Regla de Oro. Lo más próximo a ese principio para los musulmanes se encuentra en el hadiz nº13 de los Cuarenta Hadices de Al-Nawawi. Pero es una fraternidad que no se extiende a todo el mundo.[10] En cierto modo, con el Islam nos encontramos con el problema fundamental de los planteamientos éticos de cualquier secta, en la que sus intereses están por encima del discernimiento humano del bien y del mal, y que para favorecer los intereses de la secta, que es en lo que consiste ese bien supremo, todo es permisible, incluso la mentira y el asesinato. El fin se considera tan elevado que justifica los medios, una cierta similitud con las doctrinas que subyacen en todas las ideologías totalitarias.[11]

En las naciones islámicas tampoco puede haber ateísmo en cuanto que la condición de persona se tiene en la medida en que se es creyente, de ahí que la pena de muerte se aplica a quién no es creyente y en consecuencia tampoco persona. Esto hace que la religión islámica sea muy potente en la difusión y expansión pues hace de todo musulmán un misionero cuyo objetivo es la conversión del mayor número de infieles. No es de extrañar tampoco que ciertos sectores fanáticos de esta (pseudo) “religión” se amparen en el ejercicio de la violencia para hacer operativa su “salvación”.

La idea de reciprocidad islámica difiere sustancialmente de la interpretación judía, cristiana o bahaíta. El judaísmo opera por vínculo sanguíneo y por tanto cerrado, mientras que en el cristianismo se opera por vínculo espiritual y universal que convierte a todos los hombres en hermanos y a su vez en hijos amados de un mismo Padre. La dimensión abierta y universal del cristianismo ha posibilitado un cierto grado de interacción con otras tradiciones de su entorno, e incluso indirectamente con otras muy distantes, como por ejemplo con el budismo, mediante la inclusión de Buda en el santoral católico como San Josafat, por vía de integración y transformación de la narración legendaria original al estilo cristiano.[12] La vida de Siddhartha Gautama y sus enseñanzas, previa adaptación por autores cristianos, se interpretaron como sustancialmente compatibles con el Evangelio de Jesús, más allá de las diferencias doctrinales acerca de la salvación, iluminación o revelación[13].

En cuanto a la fe Bahá´í se puede afirmar que es una composición ecléctica y sincrética. Aunque el Islam considera esta fe como una herejía también adopta términos judíos y cristianos. Entra en relación con el cristianismo en cuanto que no agota la reciprocidad en una igualdad formal sino que apuesta por la preferencia por el prójimo, sea quién fuere.

P.S.B.


[1] Las religiones mundiales pueden clasificarse en dos familias o bloques principales. Las primeras y más antiguas son las religiones del Extremo Oriente (Hinduismo y Budismo, Confucionismo o Taoísmo). Estas se caracterizan por la tendencia a proyectar una imagen difusa de lo divino, una visión cíclica del misterio cuya identificación requiere una purificación interior del creyente[1]. Por otro lado se encuentran el grupo nacido en el Medio Oriente y difundido después hacia Occidente (Judaísmo, Cristianismo e Islam). Son las denominadas religiones proféticas, monoteístas o reveladas. Se caracterizan por la forma marcadamente personal de representarse lo divino y la relación con Dios/Yahvé/Alá en términos de diálogo, alianza, amor y obediencia.

[2] Para profundizar sobre la significación “Regla de Oro”:

Encyclopedia of Religion, 2ª edición, Macmillan/Thomson Gale, Farmington Hills, 2005, s. v. “Golden Rule” (vol. VI, pp. 3630-3633).
Marcus G. Singer en Encyclopedia of Philosophy, 2ª edición, Macmillan/Thomson Gale, Farmington Hills, 2006, s.v. “Golden Rule” (vol. IV, pp. 144-147).

[3] Para más información se recomienda consultar:  http://religioustolerance.org/reciproc.htm

[4]Ésta es la suma del deber: No hagas nada a otros que te causaría dolor que te hicieran a ti”. Mahabharata, 5:1517

[5]  “… un estado que para mí no es agradable ni gustoso, ¿cómo podría yo infligirlo a otro?“. Samyutta Nikaya v. 353

No dañes a otros con aquello que tú mismo considerarías un daño“. Udana-Varga 5:18

[6]Amarás a tu prójimo como a ti mismo“. Levítico 19:18

Lo que para ti es odioso, no se lo hagas a tu prójimo. Esta es la ley: todo el resto es comentario“. Talmud, Shabbat 31a

Lo que no quieras para ti, no lo hagas a nadie“. Tobías 4:15

[8]No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Analectas 15:23

Ze-Gong preguntó: ‘¿Existe una única palabra que pueda servir como principio de conducta para la vida?’ Confucio replicó: ‘La palabra xu, reciprocidad. No impongas a otros lo que tú mismo no deseas’“. Doctrina del Medio 13.3

Esfuérzate en tratar a los demás como querrías ser tratado, y verás que es el camino más corto a la benevolencia“. Mencio VII.A.4

[9]Por eso cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque esta es la ley y los profetas“. Mateo 7:12

Tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser de ellos tratados“. Lucas 6:31

“… y no hagáis aquello que detestáis…“. Evangelio de Tomás 6.

[10] En efecto,  el Corán (9:23) dice que los creyentes no deben tomar por amigos y protectores (awlia) a sus padres y hermanos si aman a la infidelidad más que al Islam. De hecho, hay muchos versículos que ordenan a los musulmanes dar muerte a los infieles y tratarlos con dureza. Una clara muestra de que el Islam no se basa en la Regla de Oro es el versículo 48:29, que dice: “Mahoma es el mensajero de Alá; y quienes están con él son fuertes contra los infieles, (pero) compasivos entre sí”. Hay muchos otros versículos que demuestran que en el Islam la fraternidad no es universal. Por esta razón algunos miembros de esta religión entienden que el Corán instruye y autoriza a los musulmanes a matar a los infieles allí donde los encuentren (2:191), a no hacer amistad con ellos (3:28), a combatirlos y ser duro con ellos (9:123), a golpearles en la cabeza (47:4).

[11] Sobre este tema, el excepcional artículo de opinión “The Golden Rule and Islam” del políticamente incorrecto Ali Sina, director de Faith Freedom (http://www.faithfreedom.org/) en el que sostiene que ““la razón de que yo esté contra el islam es que no es una religión, sino una ideología política de imperialismo y dominación disfrazada de religión”. Link: http://alisina.org/the-golden-rule-and-islam/

[12] Artículo “Buda Santo”, en Civitas Digital: http://civitasdigital.wordpress.com/2011/11/25/buda-santo/

[13] López Díaz, L. “Literatura y pluralidad religiosa: la Canonización de Buda”. Religión y cultura, Vol. 41, Nº 192, 1995, págs. 125-134.

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2 Respuestas a “La regla de oro en las religiones

  1. El cristianismo va mucho más allá, hasta tal punto que invierte el principio de reciprocidad. “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?” Mt. 5, 44-47.- La religión fundada por Jesus de Nazareth no resulta comparable con ninguna otra.-

  2. Es verdad , el verdadero Cristianismo va mas allá y creo que es la única que enfatiza constantemente QUE DIOS NOS AMA MUCHÍSIMO y que nos ha demostrado ese amor a través de la vida, la muerte y la presencia de Jesucristo.

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